¿Por qué esta tarde y esta hora una imagen
entra en mi pensamiento invocando lejanías?

No sé si erguido para tocar el viento que disuelve el tiempo
o como una certidumbre del espacio ya sin bordes,
como un dedo lícito, un árbol reclama
una tarde, una hora, mi mirada tocando sus hojas,
y aquel beso adolescente que ensayé en su tronco.

Te veo ahora. Eras joven, álamo andino,
y yo te había dado un nombre.
Te lo susurré entre las ramas
y te estremeciste como cuando te besaba la brisa.
Leía poemas apoyándome en ti y me cubrías,
sombra amante, y te crecían brazos.

Y ahora, ¿que buscas, enamorado? ¿Mis memorias?
Tu deseo vigilante, ansioso de altura, entra en mí
y juntos formamos la eternidad que buscas.

Quédate en paz en tu paisaje de montañas,
deja que el otoño decida los colores del recuerdo.

Nela Rio

*Recupero do blog de Marta Zabaleta, onde consta a tradução ao catalão, por Pere Bessó, e ao francês, por Edith Jonsson-Devillers.

Marta, muchas gracías! 🙂

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